¿Qué Haremos?

por Randolph Dunn - El editor de BibleWay
Se da permiso para reproducir para fines no comerciales propósitos lecciones en su totalidad y sin cambio/p>


a elcaminobiblico
         Descargar como PDF         Descargar como WORD       Ir a versión in Inglés "Time After Christ"                 ¿Tiene una Pregunta Bíblica?


¿Qué Haremos?

La Misión de Jesús
Jesús dejo la gloria del Cielo con Dios, el Padre, y Dios, el Espíritu Santo, y vino a la tierra con una misión específica. El vino para ser la única forma como el hombre podría ser redimido y reconciliado con su Creador. El estaba designado a ser convertido el perfecto e inmaculado sacrificio por nuestros pecados. El a menudo decía "Debó de estar en los negocios de mi Padre" y este también debe ser nuestro anhelo. El enseñaba Su mensaje y al mismo tiempo hacia milagros, que incluía regresar a la vida a aquellos que no solo ya estaban muertos, sino también sepultados y empezando a descomponerse.

La Primera Tarea en Pentecostés
"Como se acercaba el tiempo de que fuera llevado al cielo, Jesús se hizo el firme propósito de ir a Jerusalén." (Lucas 9:51) La pascua estaba cerca, mientras Jesús y sus discípulos estaban cerca del monte de los olivos fuera de Jerusalén cerca de Betania y Betfagué, grandes multitudes lo siguieron por los milagros y sus deseos de hacerlo rey pensando que él derrocaría a los ocupantes del Imperio Romano. Ellos le dieron la bienvenida como un rey poniendo ramas de palmeras en el camino y gritando "¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!" (Lucas 19:38) El no llego con esplendor, o con una gran armada de soldados, caballería o carros. Al contrario, el llego montado en una rustica bestia de carga.

Los líderes de los judíos arrestaron a Jesús, llevaron a cabo una farsa de supuesta justicia y lo entregaron a las autoridades Romanas pidiéndoles que sea crucificado. Ellos crearon un ambiente de confusión entre la misma que gente no mucho tiempo atrás querían hacer a Jesús su rey.

Pilatos, El gobernador Romano, examino la situación y encontró a Jesús inocente para merecer la pena de muerte. Después de varios intentos de liberarlo, Pilatos cedió a la turba y ordeno que Jesús sea crucificado. Los líderes religiosos judíos y la turba fueron testigos de la muerte. Al tercer día después de su muerte Jesús salió de la tumba. El camino, hablo, y comió con Sus discípulos por cuarenta Días y fue visto por muchos seguidores.

Jesús condujo Sus discípulos fuera de las inmediaciones de Betania de donde él fue tomado para subir al cielo. Los discípulos retornaron a Jerusalén y esperaron como Jesús le había mandado. El día de pentecostés estaba cerca y judíos de todas partes del imperio Romano se congregaron en Jerusalén para esta solemne ocasión. Cuando pentecostés llego y mientras los discípulos estuvieron reunidos juntos, el sonido de un enorme violento viento fue escuchado por miles de personas. La gente vino de todas partes, y no había duda de que ellos eran tan curiosos como usted y querían ver lo que estaba sucediendo. Lo que ellos presenciaron lo dejaron pasmados. Hombres, sin un alto nivel de estudios, de Galilea hablaban y la gente los escuchaba hablar en su propio idioma y lengua. Pero lo que escucharon los dejo aterrorizados, ellos se dieron cuenta que contribuyeron en la muerte de Jesús quien había hecho milagros y reconocieron que él era de Dios. Ellos escucharon a confiables testigos declarar que Él fue levantado de la tumba y ascendió a los cielos para estar con Dios. Ellos habían matado al Mesías, el Cristo. Entonces en su temor preguntaron, "¿Qué haremos?"

Pedro y los otros apóstoles respondieron sus preguntas de una manera tan clara que más de 3,000 entendieron que Jesús fue Dios y además obedecieron el mensaje de los apóstoles, les dijeron:
  • Dios ha hecho a este Jesús, quienes usted crucificaron, Señor y Cristo. (v. 36)
  • Arrepiéntanse y sean bautizados {sumergidos en agua} para el perdón de sus pecados.
Aquellos que aceptaron el mensaje fueron bautizados y continuaron dedicándose a sí mismos a la enseñanza de los apóstoles.

Saulo de Tarso
Saulo había sido un estudiante de Gamaliel, un maestro de la ley y honorado por mucha gente. Mas tarde en su vida se refirió a sí mismo como Fariseo de Fariseos como si él fuera muy ferviente de la ley y en su creencia pensaba que hacia la voluntad de Dios. En un viaje a Damasco para arrestar a aquellos que pertenecían a El Camino, él de repente empezó a ser consciente que él estuvo peleando contra Dios en vez de servirlo. Se le fue dicho que valla a la ciudad donde se le daría que es lo que debe de hacer. Después de una visita por Ananías el fue bautizado.

Cornelio
Cornelio fue un centurión Gentil, un hombre temeroso de Dios quien dio generosamente a aquellos en necesidad, y oraba a menudo a Dios. Pedro era un judío y apóstol, pero todavía creía en las costumbres de los judíos, como que no deberían entrar en las casas de los Gentiles. Dios modifico la manera de pensar de Pedro a través de una visión mientras él estaba en Jope en la casa de Simón, el curtidor. Cornelio enviado por Pedro y al llegar con otros cristianos judíos, el hablo a Cornelio y a su familia sobre las buenas nuevas, el evangelio de Jesús. El concluyo con "¿Acaso puede alguien negar el agua para que sean bautizados?" (Hechos 10:47)

El carcelero Filipense
Pablo había ido de Troas a Filipo, una colonia romana en Macedonia. En el rio, el enseño a Lydia y su familia, y ellos fueron bautizados. Mientras estuvo en la ciudad enseñando y haciendo milagros, El fue arrestado, golpeado y puesto en prisión sin un juicio a pesar de que él era un ciudadano Romano. Dios Abrió las puertas de la prisión y libero todo de las cadenas. El carcelero viendo esto, agarro su espada para matarse a si mismo pero Pablo lo paro. Pablo le enseño sobre y Jesús y él pregunto "¿Qué debo de hacer para ser salvo?", Y después de eso el carcelero y su familia fueron bautizados.

Otros
Hay otros ejemplos en la biblia de gente que respondió al evangelio de Jesús. Todos ellos terminaron poniendo su confianza en Dios y haciendo lo que Él que quería que ellos hagan. Examinando estos casos, uno puede concluir que lo siguiente es necesario para obedecer:
    1. Oír - Escuchar la palabra de Dios que se les fue enseñado a ellos

    2. Entender
      a. Todo los hombres son pecadores por haber desobedecido el recto mandamiento de Dios
      b. Admitir que ellos han pecado por no vivir de acuerdo a los mandamientos de Dios.
      c. El pecado resulta en Muerte eterna
      d. Uno debe de ser perdonado para que pueda tener vida eterna con Dios
      e. Cristo es el único sacrificio para el perdón de Pecados

    3. Creer en Jesús
      a. Él Fue y es Dios
      b. Él vino a la tierra en carne como Jesús de Nazaret
      c. Él vivió entre nosotros
      d. Él, con buena voluntad, dio Su vida como perfecto sacrificio por nuestros pecados, siendo crucificado.
      e. Él fue Sepultado
      f. Él se levanto de la tumba el tercer día
      g. Él se apareció a cientos de sus discípulos después de su resurrección
      h. Él ascendió de regreso al cielo para estar con el Padre

    4. Arrepentirse - Cambiar sus vidas de pecados y desobediencia a confianza y obediencia

    5. Confesar - Confesar públicamente que Jesús es el Cristo, El Hijo de Dios.

    6. Morir - Hacer morir sus vidas pecadoras y mundanas.

    7. Buscar - Pedir a Dios que los perdone de sus pecados.

    8. Ser Sepultado - Hacer morir sus vidas pecadoras siendo sepultados en la tumba del bautismo por medio de inmersión en agua junto con la muerte, sepultura y resurrección de Cristo y permitir a Dios que los levante de la tumba como una nueva criatura después de su muerte y sepultura.

    9. Recibir - Él espíritu santo como un depósito de garantía de lo que está por venir.

    10. Convertirse - Dios añada los nuevos Cristianos a su iglesia, como hijos adoptados.

    11. Vivir - Continuar viviendo firmemente y obedientemente a las enseñanzas de Cristo y de los apóstoles. Pablo enfatiza esto en los Cristianos de Éfeso: "Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz." (Efesios 4:1-3).