EL CAMINO BIBLICO
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Plan de Redención-El Evangelio De Cristo Jesús
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Un Nuevo Pacto

"Vienen días -afirma el Señor- en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá. No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto." (Jeremias 31:31-32) "Se han acercado a Dios, el juez de todos; a los espíritus de los justos que han llegado a la perfección; a Jesús, el mediador de un nuevo pacto..." (Hebreos 12:23-24) "Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los llamados reciban la herencia eterna prometida..." (Hebreos 9:15)

¿Cómo es uno llamado y que debe hacer uno para recibir esta promesa de vida eterna?

"...Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, al entrar en el mundo, Cristo dijo: "A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas; en su lugar, me preparaste un cuerpo; no te agradaron ni holocaustos ni sacrificios por el pecado. Por eso dije: "Aquí me tienes -como el libro dice de mí-. He venido, oh Dios, a hacer tu voluntad." " Primero dijo: "Sacrificios y ofrendas, holocaustos y expiaciones no te complacen ni fueron de tu agrado" (a pesar de que la ley de Moisés exigía que se ofrecieran). Luego añadió: "Aquí me tienes: He venido a hacer tu voluntad." Así quitó lo primero para establecer lo segundo. Y en virtud de esa voluntad somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre." (Hebreos 10:4-10)

"Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para ustedes, estudiaron y observaron esta salvación. Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de éstos. A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que les servían a ustedes. Hablaban de las cosas que ahora les han anunciado los que les predicaron el evangelio por medio del Espíritu Santo enviado del cielo. Aun los mismos ángeles anhelan contemplar esas cosas." (1 Pedro 1:10-12) "A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros." (Romanos 5:6-8)

"También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo: -Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí. De la misma manera tomó la copa después de la cena, y dijo:-Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes." (Luke 22:19-20) - Por lo tanto, el derramamiento de la sangre de Cristo, la entrega de su vida y cuerpo como el sacrificio de perdon por crucifixión, y su resurrección de la tumba, muerte física, estableció un nuevo pacto. Este sacrificio de sangre del encarnado Dios provee lo que el sacrificio de sangre de toros y machos cabríos del pacto de Dios dado por Moisés no es capáz de hacer. El no permanecio muerto (su cuerpo físico no se corrompió) al levantarlo Dios de la tumba de ese modo rompiendo el único lazo que Satanás tenia sobre el hombre. "Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón." (Génesis 3:15)

¿el sacrificio de Cristo provee perdon a todos o solo a aquellos que escogen aceptar a él y su obsequio?

Dios prometió a Abraham, Isaac y Jacob que a sus descendientes les seria dado la tierra de la cuel fluye leche y miel, una tierra prometida terrenal. Esta promesa fue cumplida despues de dejar la esclavitud atrás y aceptar el pacto de Dios mediante Moisés con los sacrificios de sangre de corderos y "toros y machos cabríos." Sin embargo, solo aquellos que pusieron su confianza en Dios mediante la obediencia fueron permitidos de entrar. Por cientos de años alcanzaron a ser grandes mientras eran fieles a Dios guardando sus mandamientos y fueron profundamente hundidos cuando se rebelaron contra Dios siguiendo los caminos del mundo que los rodeaba. Sin embargo, Dios siempre fue fiel en aceptarlos cuando ellos reconocían sus pecados, se arrepentían de sus maldades y pedían la misericordia y el perdon de Dios.

La promesa de Dios a los descendientes de Abraham que bendeciría a todas las naciones llegó con el nacimiento de Jesús por el Espirirtu Santo mediante Maria. El cumplimiento de todas las profecías, su vida, milagros y testimonios de testigos de vista, y algunos testigos seculares, no-cristianos o romanos, dejan ninguna duda sobre la afirmación que hizo de ser "Hijo de Dios y el Hijo del Hombre."

Las enseñanzas de Moisés con ciclo anual de sacrificios fueron solo una sombra de las cosas buenas en el futuro. No fueron con exactitud las mismas cosas. Nunca lograron hacer perfectos a los que adoraban. Si estos sacrificios hubieran podido hacer perfectos a los que adoraban, los sacrificios se hubieran detenido hace mucho tiempo atrás. Aquellos que adoraban hubieran sido limpiados una vez y para siempre. Sus consecuencias hubieran sido libre de pedado. (La sangre de toros y machos cabríos no puede sacar el pecado.) Este pacto dado por Dios mediante Moisés fué sólo un prototipo, modelo o sombra de un nuevo y mejor pacto establecido por Dios mediante Cristo, Dios encarnado. "Por eso, al entrar en el mundo, Cristo dijo: "A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas; en su lugar, me preparaste un cuerpo; no te agradaron ni holocaustos ni sacrificios por el pecado. Por eso dije: "Aquí me tienes -como el libro dice de mí-[Salmos 40:6-8]. He venido, oh Dios, a hacer tu voluntad." " Primero dijo: "Sacrificios y ofrendas, holocaustos y expiaciones no te complacen ni fueron de tu agrado" (a pesar de que la ley de Moisés exigía que se ofrecieran). Luego añadió: "Aquí me tienes: He venido a hacer tu voluntad." Así quitó lo primero [sacrificios animales] para establecer lo segundo[sacrificios vivos]. Y en virtud de esa voluntad somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre. Todo sacerdote celebra el culto día tras día ofreciendo repetidas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. Pero este sacerdote[Cristo], después de ofrecer por los pecados un solo sacrificio para siempre, se sentó a la derecha de Dios, en espera de que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Porque con un solo sacrificio ha hecho perfecto para siempre a los que está santificando. También el Espíritu Santo nos da testimonio de ello. Primero dice: "Éste es el pacto que haré con ellos después de aquel tiempo -dice el Señor-:Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente."" (Hebreos 10:1-16)

"Después añade: "Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades." Y cuando éstos han sido perdonados, ya no hace falta otro sacrificio por el pecado. Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo." (Hebreos 10:17-19) El nuevo pacto vino con el sacrificio de sangre de Jesus de Nazaret, un hombre sin manchas o imperfección de pecado, "¡El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!"

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